La llegada de las vacunas personalizadas contra el cáncer

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El uso de las vacunas figura entre los grandes logros de la medicina ya que permitió el control de enfermedades que en el pasado diezmaron poblaciones enteras. Pese al tremendo impacto que tuvo en la mortalidad de la población, el éxito quedó confinado principalmente a la prevención de enfermedades causadas por microorganismos. Esto se debe al mecanismo propio con que operan las vacunas, el cual se basa en estimular el sistema inmune (SI) para que responda a los microorganismos (bacterias y virus), los cuales se caracterizan por poseer en su superficie moléculas biológicas completamente distintas a las presentes en células humanas.

Image result for vacuna cancer imagesEstas moléculas características de cada microorganismo, conocidas como antígenos, tienen la propiedad de estimular la producción de anticuerpos por parte del SI cuando se las inyecta. Los anticuerpos son los que se adhieren a los microorganismos, sirviendo como marcadores para que luego ciertas células del SI identifiquen a los invasores y lo destruyan. El uso de vacunas en oncología, quedó limitado en un principio a la prevención de cánceres originados por la acción indirecta de ciertos virus. Este es el caso de las vacunas dirigidas contra los virus de la hepatitis B y del papiloma humano (VPH), las cuales sirven para reducir la incidencia del cáncer de hígado y del desarrollo del cáncer cervical, respectivamente.

La idea de poder desarrollar vacunas terapéuticas (es decir, en la cura y no en la prevención) contra el cáncer comenzó a tomar fuerza cuando los avances en biología estructural permitió determinar que la superficie de las células malignas, además de contener las mismas moléculas biológicas que las células humanas, contienen otras que son características del tipo de tumor (conocidas como neoantígenos). Este hecho abrió la posibilidad de que una vez identificados los neoantígenos, estos puedan producirse en forma artificial e inyectarse con la esperanza de que generen una respuesta inmunológica capaz destruir las células malignas.

Lo que sigue de esta entrada es la traducción de un artículo escrito por Eidi Ledford publicado en la revista Science, el cual recoge la opinión de varios expertos en el área de la inmunología oncológica, referidas a dos ensayos clínicos pequeños que han demostrado el gran potencial que tiene el uso de vacunas terapéuticas personalizadas en oncología. Este artículo toma mayor importancia ya que coincide con la noticia reciente de que CIMAvax, una vacuna desarrollada por científicos cubanos dirigidas contra el cáncer de pulmón, ya ha sido probada en más de 5.000 individuos con resultados sorprendentes.

Las vacunas personalizadas contra el cáncer muestran indicios de eficacia

De acuerdo a los resultados de dos ensayos clínicos pequeños, las vacunas diseñadas para adaptarse al conjunto particular de mutaciones del cáncer de una persona parecen haber evitado los tumores en un puñado de pacientes.

Las vacunas están descriptas en los artículos publicados en la revista Nature del 5 de julio[1, 2]. Los estudios son los primeros en informar que el enfoque (que está ganando apoyo en la academia y la industria) podría combatir el cáncer en seres humanos. Estos estudios también sugieren formas de aumentar el poder de las vacunas cuando se las combina con tratamientos dirigidos al sistema inmunológico, llamados inmunoterapias.

Según Cornelis Melief, un inmunólogo del Centro Médico de la Universidad de Leiden en los Países Bajos y autor de un comentario que acompaña a los documentos,  “es potencialmente un cambio de juego”. “Los dos trabajos indican que los pacientes realmente experimentaron beneficios clínicos”.

Las vacunas son, en principio, similares a las utilizadas contra las enfermedades infecciosas: contienen los componentes únicos de un organismo extraño (en este caso, las células cancerosas) y se mezclan con agentes que estimulan una respuesta inmunológica*. La mezcla se inyecta posteriormente en el paciente con la esperanza de que desencadene un ataque inmunológico lo suficientemente fuerte como para vencer al invasor.

En el caso de las vacunas personalizadas contra el cáncer, los componentes están adaptados para cada paciente y se administran una vez que el cáncer ya se hizo presente (en lugar de tratar de prevenir su aparición)**.

Buscando una respuesta

En estos estudios, los investigadores comenzaron con la secuenciación de los genes que codifican las proteínas presentes en la superficie de las células tumorales de cada paciente. Luego, seleccionaron las proteínas mutantes que tenían más probabilidades de generar una respuesta inmunológica y las utilizaron como base para las vacunas.

Un grupo dirigido por Catherine Wu del Instituto del Dana-Farber Cancer Institute de Boston, vacunó a seis individuos con melanoma, un tipo de cáncer de piel. Formularon para cada persona una vacuna conteniendo hasta 20 fragmentos de proteínas asociadas con las mutaciones presentes en sus tumores [1]. Los participantes, los cuales habían sido operados para extirparles el tumor, tenían alto riesgo de reincidencia de cáncer y no debían recibir más tratamientos a menos que el mismo vuelva. De acuerdo a la Dra. Wu, la recidiva*** ocurre típicamente en aproximadamente la mitad de todos los pacientes con melanoma.

Dos años más tarde, cuatro de los seis pacientes no habían experimentado el regreso de sus tumores. En los dos restantes, aunque los tumores crecieron, ambos experimentaron una remisión completa cuando se los trató posteriormente con una droga que estimula el sistema inmunológico, bloqueando una proteína conocida como PD-1****.

El segundo grupo, dirigido por Ugur Sahin, un médico que estudia inmunología tumoral y genómica del cáncer en la Universidad de Mainz, en Alemania, trató a 13 pacientes con melanoma con vacunas que contenían ARN que codifican hasta 10 proteínas mutadas en cada paciente [2]. Los ocho pacientes que no tenían tumores visibles en el momento de la vacunación permanecieron libres de tumores más de un año después.

Los tumores de los otro cinco participantes se habían propagado para cuando recibieron la vacuna. Tras la misma, los tumores se contrajeron en dos de ellos, pero luego resurgieron en un paciente. Un tercero experimentó una remisión completa después del tratamiento posterior con un inhibidor de PD-1***.

Futuros desafíos

Ya se ha demostrado que las vacunas personalizadas contra el cáncer provocan respuestas inmunitarias en humanos[3]. Sin embargo, estos nuevos ensayos clínicos son los primeros en evaluar si estas respuestas inmunológicas pueden combatir con éxito los tumores. A pesar de que se efectuaron en un número pequeño de pacientes y de que carecían de un grupo control, los resultados son alentadores, dice Robert Schreiber, un inmunólogo de la Universidad de Washington en San Luis, Misuri (EE. UU.). El investigador aclara que ya se están llevando a cabo estudios clínicos más grandes a nivel académico e industrial y que los científicos están particularmente interesados ​​en combinar las vacunas con los inhibidores de PD-1. Schreiber dice “estoy convencido de que las vacunas personalizadas son el camino a seguir”.

Esta área enfrenta aún desafíos, entre ellos el tiempo que se requiere para producirlas ya que los dos equipos tardaron aproximadamente tres meses en formular y fabricar sus vacunas; demasiado tiempo de espera para muchos tipos de cáncer. Sin embargo, ambos grupos dicen que podrían acelerar el proceso a medida que aumenta la demanda. Wu estima que la espera podría reducirse a seis semanas.

Tampoco está claro cuántos tipos de cáncer responderán a este tipo de tratamiento. Las vacunas contra el cáncer pueden funcionar mejor si se dirigen a varias mutaciones, ya que así disminuye la posibilidad de que un tumor se vuelva resistente a la vacuna por la pérdida de una mutación en particular. Los genomas de las células de melanoma tienden a llevar muchas mutaciones. Este hecho le permite tener varias opciones a los investigadores que diseñan las vacunas. Sin embargo, algunos cánceres presentarán menos vías de ataque. Wu dice, “tenemos que pensar en cómo lanzar un ataque en varios frentes. ¿Cuántos frentes? Aún no lo sabemos”.

Sahin dice que con una avalancha de ensayos clínicos esperando, los investigadores lentamente van a poder determinar los cánceres que son más adecuados para este enfoque y la mejor manera de combinar las vacunas con otros tratamientos. “Estamos entrando en la siguiente fase de la inmunoterapia oncológica racional”, concluye Sahin.


  1. Ott, P. A. et alNature http://dx.doi.org/10.1038/nature22991 (2017).
  2. Sahin, U. et alNature http://dx.doi.org/10.1038/nature23003 (2017).
  3. Carreno, B. M. et alScience 348803808 (2015).
  • Nota del traductor: Conocido como adyuvantes. En estos casos se usa un producto sintético conocido como Hiltonol o poli ICLC.

** Nota del traductor: es decir, son vacunas terapéuticas, no profilácticas.

***Nota del traductor: recidiva es una terminología médica que se refiere a la reaparición de una enfermedad poco después del período de convalecencia.

****Nota del traductor: Programmed Cell Death Protein 1.

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