Una esperanza en el tratamiento del alzhéimer: el solanezumab

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Para entender mejor esta entrada recomiendo leer primero la segunda parte de la entrada “El alzhéimer una historia de fracasos”.

Podemos decir que encontrar la cura de la enfermedad de Alzheimer dejó de ser ya un deseo para convertirse en una verdadera necesidad. Esto se debe a que en la actualidad no existe un tratamiento que cure, prevenga o detenga su progresión y a que, por ser una enfermedad estrechamente relacionada con la vejez, su incidencia irá en constante aumento. Esto último es simplemente una consecuencia del aumento de la edad promedio de la población (ver figura 1).

Alzheimer estadísticas

Figura 1.

En respuesta a las demandas ejercidas por una población que aspira a vivir más y mejor, y a la posibilidad de ser parte de un mercado potencial de 14.000 millones de dólares anuales*, en las últimas dos décadas, las empresas farmacéuticas y de biotecnología han invertido cantidades ingentes de dinero en la búsqueda de un medicamento que detenga o modifique el curso de la enfermedad. Con el conocimiento que se tiene hoy en día de este mal, podemos decir que los magros resultado obtenido en el área no se deben a la falta de criterio científico de quienes intentaron el desarrollo del fármaco, sino a la complejidad  (inesperadamente elevada) del mecanismo biológico de la enfermedad.

En esta entrada quería dedicarle algunas líneas a uno de los fármacos experimentales más interesantes que ha surgido últimamente: el solanezumab. Este producto biológico es un anticuerpo monoclonal diseñado por Eli Lilly que evita la deposición extracelular de placas de beta amiloide (o placas seniles) en la sustancia gris del cerebro. Este fármaco experimental se ideó en base a la hipótesis amiloide, la cual establece que el alzhéimer surge a consecuencia del daño neuronal causado por la acumulación de placas de beta amiloide (Abeta) sobre la superficie de las neuronas.

Los estudios de fase clínica 3 efectuados con personas con alzhéimer suave o moderado (Expedition-1 y Expedition-2)  se iniciaron a mediados del año 2009, en base a un tratamiento de infusiones semanales, durante 80 semanas. El resultado del análisis de los primeros datos fue ciertamente decepcionante ya que indicó que el solanezumab no detuvo ni lentificó significativamente el deterioro cognitivo de las personas tratadas, comparadas con las del grupo placebo. Sin embargo, un análisis más cuidadoso de los datos arrojó evidencias de que el fármaco experimental “podría” tener un efecto beneficioso en aquellos sujetos con alzhéimer suave. Con el objeto de obtener información suplementaria,18 meses más tarde Eli Lilly inició otro estudio (conocido como Expedition-EXT o “estudio demorado”) con los mismos sujetos de los dos estudios anteriores con la diferencia de que se les ofreció el solanezumab a las personas que habían participado en el grupo placebo.

Gráfico estudios demorados

Figura 2***.

El análisis de los datos interinos del “estudio demorado” indicó que la diferencia de la capacidad cognitiva** y funcional entre los pacientes que comenzaron a recibir el solanezumab más tarde (anteriormente grupo placebo) se mantuvo con respecto a los que venían recibiéndolo durante los dos primeros estudios (ver figura 2). Según Eric Siemers (uno de los científicos de Eli Lilly involucrados en los estudios) este hecho se debe a que las personas que participaron en el grupo placebo perdieron células cerebrales que no se vuelven a recuperan. Este resultado sirve para afirmar el concepto de que el solanezumab ejerce un efecto modificador del curso de la enfermedad en personas con alzhéimer suave y para resaltar la importancia de iniciar el tratamiento en etapas tempranas de la enfermedad. Para conocer el verdadero potencial de este fármaco experimental habrá que esperar hasta fines del año 2018 cuando se obtenga el resultado final del “estudio demorado” (tratamiento efectuado durante 100 semanas) y de otros tres, uno de los cuales incluye a personas sin sintomas de la enfermedad pero con una carga genética que las vuelven propensas a desarrollarla.

Aunque el “estudio demorado” recién concluirá a fines del año 2018, los resultados obtenidos hasta el momento alientan a vaticinar que el solanezumab, probablemente, sea el primer fármaco en entrar al mercado con capacidad de alterar el curso del alzhéimer en personas con síntomas suaves o en etapas asintomáticas de la enfermedad.

El solanezumab no es el fármaco que estábamos esperando ni el que Eli Lilly (seguramente) deseaba desarrollar, sin embargo, por ser la única droga experimental que está mostrando tener eficacia en una fase del desarrollo donde tantas otras han caído, merece una mención especial. Mientras esperamos a que salga al mercado el solanezumab o un fármaco más eficaz, es decir, uno que detenga el curso de la enfermedad, lo único que podemos hacer es ajustarnos a lo que se sabe que demora el alzhéimer: una dieta adecuada y una buena dosis de ejercicio físico e intelectual.


  • Esta es la cifra asociada al mercado del alzhéimer para cuando salgan las primeros fármacos que están en desarrollo (2020).

** La evaluación de la capacidad cognitiva de los participantes se hizo en base a un test de 14 preguntas conocido como ADAS-Cog14.

***Gráfico extraído del artículo “Eli Lilly´s solanezumab is the Alzheimer´s drug equivalent of the internet dress”.

 

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