Dudas que calan hasta los huesos

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Siempre que voy como turista a recorrer alguna ciudad, una de mis prioridades es la de visitar los museos de arte y los de ciencias naturales. Una vez dentro del museo, probablemente le dé una mirada rápida a las salas donde se exhiben animales embalsamados, vasijas y utensilios de antiguas civilizaciones. Sin embargo, cuando llego a las salas donde pueden verse restos fósiles de seres humanos diría que si el piso está encerado, probablemente, podrá sentirse el chirrido causado por el violento frenazo que doy.

primera fotoSi alguien me acompaña y me conoce, seguramente atinará a buscar algún banco o silla donde sentarse ya que sabe que la espera será larga. Mi ignorancia en el campo  de la paleontología me impide deducir cosas extraordinarias sobre el esqueleto que examino. A lo sumo, si veo que tiene hundido el cráneo puedo llegar a concluir que el pobre infeliz murió a consecuencia de un tremendo mazazo en la cabeza. Quizás a través de los dientes, pueda darme cuenta de si el muerto era joven o viejo, niño o adulto. ¡Vaya genio que soy!

Sin embargo, los especialistas en el tema, pueden ver detalles que son invisibles a los ojos del hombre común y son capaces de sacar una gran cantidad de información. Una simple inspección de los huesos, les permite saber, por ejemplo, si el difunto era musculoso o un alfeñique, si tuvo una buena o mala alimentación o si sufrió de artrosis o de sífilis. Basado en este principio, podemos decir entonces que nuestros huesos serán los órganos destinados a contar parte de nuestra historia. Quien dice que alguna vez, en el futuro, algunos de nuestros huesos se exhiban en un museo como piezas de interés

Temo que por más coqueto o coqueta que sea, esto que acabo de decir no le servirá de aliciente para que cuide sus huesos, ¿verdad? Con mucha razón dirá que lo más importante es el presente o lo que pueda suceder en un futuro tangible. Entonces, tal vez cambie de opinión si le dijese que, una vez anciano, una fractura de cadera pueda llegar a acortarle significativamente su vida y que lo que usted hace hoy seguramente repercutirá en la calidad de sus huesos, en el futuro.

Además de duro, ¿podemos decir algo más de los huesos?

Si bien se puede decir mucho más, aquí solo voy a recalcar algunos aspectos. Los huesos no solo sirven para sustentar nuestro cuerpo y proteger órganos vitales, sino que también actúan como fuente productora de glóbulos rojos y blancos, y como reservorio de minerales.

Este órgano, compuesto de una parte mineral (en base a sales de calcio) y otra orgánica, es un tejido viviente que está en constante remodelación gracias a la acción de células especializadas que disuelven el hueso y otras que lo depositan. La salud del hueso depende, entonces, del balance existente entre la acción de ambos tipos de células.

Diferencias entre las estructuras del hueso normal y el osteoporótico (derecha)

Diferencias entre las estructuras del hueso normal y el osteoporótico (derecha)

Desde que nacemos y hasta los 30 años, acumulamos más hueso de lo que perdemos. Es por eso que hacia fines de la tercera década de vida es cuando obtenemos los huesos más fuertes y densos. Luego, lenta pero inexorablemente, vamos perdiendo densidad ósea . Esto no debería tomarnos por sorpresa ya que es lo que ocurre con cada parte de nuestro cuerpo, una vez pasada la segunda década de vida.

Dado que el envejecimiento es algo inevitable, usted se estará preguntando a qué se debe todo este revuelo mediático de las últimas dos décadas con respecto a la salud de los huesos. La respuesta a esa pregunta se basa en que la velocidad de pérdida ósea es algo que se puede reducir si se toman las medidas adecuadas, en el momento adecuado. Por otro lado, si le dedicamos tanto tiempo y dinero a productos cosméticos que de última no mejoran nuestra  calidad de vida, por qué ignorar aspectos de nuestro cuerpo que a la postre serán muy importantes en el último tramo de nuestras vidas.

Si bien los hombres también padecen la pérdida de hueso una vez entrados en la sexta década de vida, son las mujeres quienes más la sufren, especialmente a partir de la menopausia. En este periodo, debido a que el cuerpo de la mujer baja la producción de estrógeno, se produce un aumento de la actividad de las células encargadas de remover hueso. Este desequilibrio lleva, con el tiempo, a una pérdida gradual de materia ósea, la cual puede derivar en una condición conocida como osteoporosis. Los huesos de los que sufren esta enfermedad se caracterizan por ser más porosos y menos resistentes a los golpes, fenómeno que se traduce en un aumento de la incidencia de fracturas como producto de caídas o por efecto del propio peso.

Es lógico pensar que toda persona que aspire llegar a la vejez en buen estado y esté informada sobre los problemas asociados a la osteoporosis, no se quedará con los brazos cruzados, especialmente si sabe que existen formas de evitarla o demorar sus efectos.

Calcio y los suplementos

En este post mi intención es enfocarme en los aspectos preventivos de la osteoporosis y no en los correctivos, los cuales se pueden hacer necesarios si la enfermedad avanza lo suficiente.

suplementos calcioExiste un consenso general de que la mejor forma de prevenir la osteoporosis es a través del ejercicio, especialmente, el que involucre movimientos de impacto y uso de pesas. Esto obedece a que el hueso reacciona aumentando su densidad ante el impacto o movimientos que requieran hacer fuerza.

El enfoque preventivo de la enfermedad, generalmente, también involucra una dieta rica en calcio, el uso de suplementos de calcio y vitamina D, o una combinación de ambos.  Como se verá a continuación, esta estrategia parece haberse basado más bien en la lógica e intuición de los profesionales de la salud que en el análisis de datos provenientes de estudios clínicos. En este caso, dado que la enfermedad involucra la pérdida de masa de un órgano compuesto mayormente de sales de calcio, lo lógico es asegurarse que el mineral esté en la dieta, en abundancia.

Dale que te dale con la leche

Parece ser que con la elección de los alimentos para prevenir la osteoporosis, el sentido común de los médicos jugó un rol similar al que ocurrió con el calcio. En esta oportunidad, fueron la leche y sus derivados las fuentes escogidas por los doctores (al menos en los países de occidentes) para suplir las necesidades de calcio, de una lista de posibles alimentos. La lógica de tal elección fue simple: si la leche es una buena fuente de calcio para los bebés, no hay motivos para que no lo sea para los adultos. Sin embargo, esta lógica no se vio reflejada o respaldada por los resultados surgidos del análisis de datos de los primeros estudios efectuados durante la década de los 90, y en estudios posteriores.

leche calcificadaLos datos de estos estudios no mostraron una correlación directa entre la cantidad de leche consumida y la incidencia de fracturas. Entonces es válido preguntarse ¿por qué se continuó insistiendo en el consumo de leche como fuente primaria de calcio?

¿No será que la clave en la respuesta a esta pregunta radica en que las estrategias de mercadeo son más influyentes que la información que aporta la ciencia? Si tenemos en cuenta el inmenso poder económico de la industria alimentaria, no es de extrañar que la presión ejercida por los intereses monetarios sea la que defina gran parte de nuestra dieta. No olvidemos que esta industria es la que nos hace creer que comer un kiwi es más saludable que una naranja, o que una manzana diaria nos puede bajar el colesterol en un 30%; o que comer arándanos nos protege contra el cáncer. Desafortunadamente para nosotros, el principal objetivo de esta industria es hacer dinero y no el de mejorar nuestra salud.

Los primeros indicios de que el uso de suplementos de calcio podría tener cierta efectividad en la prevención de fracturas en mujeres mayores de 70 años, surgieron del análisis de datos de estudios clínicos bien diseñados, publicados en el año 2006. Tras esta noticia, las aguas comenzaron a caldearse cuatro años más tarde cuando se publicaron los resultados de un estudio de metaanálisis* que dio a entender que el consumo de suplementos de calcio aumentaba los riesgos de infarto del miocardio.  Como es de esperar, ante la falta de certeza acerca de los beneficios asociados al consumo de dichos suplementos, muchos dejaron o redujeron el consumo de ese mineral.

¿Ahora qué hacemos?

Para una gran cantidad de personas, los datos aportados por los estudios de metaanálisis del 2010 llevaron a “foja cero” las esperanzas de poder prevenir la osteoporosis mediante el uso de suplementos, especialmente en grupos con riesgo cardíaco.

signo de preguntaAfortunadamente, a fines del año 2013 se publicaron los resultados de un estudio el cual, por su duración, diseño y cantidad de sujetos involucrados es, probablemente, el más importante en el área de la prevención de la osteoporosis.  Los autores de dicho estudio concluyeron que ““luego de 11 años, el consumo de suplementos de calcio y vitamina D no redujo la incidencia de fracturas de cadera o de cáncer colorrectal. En análisis exploratorios se encontró una reducción en fracturas de vertebras, y una menor incidencia de cáncer de mama in situ. No se encontraron efectos en enfermedades cardiovasculares o en la mortalidad por todas las causas”.

En otras palabras, la buena noticia fue que el tratamiento con suplementos no aumenta el riesgo de morir prematuramente por problemas cardíacos (algo que preocupaba a muchos) pero tampoco reduce las probabilidades de sufrir una quebradura de cadera.

Por si quedaba alguna duda acerca de la conclusión del estudio, la Dra. Jane Cauley, la autora encargada de redactar el trabajo, lo dejó bien en claro en un post publicado en la revista Healio Endocrinology.

Disculpe, ¿cómo dijo?

mafaldaEs de esperar que con la información provista por la Dra. Cauley, pocos se animasen a seguir apoyando abiertamente el uso de suplementos de calcio y vitamina D en la prevención de la osteoporosis. Sin embargo, la Dra. JoAnn Manson, coautora de la misma publicación, basándose en los resultados del mismo trabajo, no dudó en anunciar en la revista Medscape que dicha combinación de suplementos, redujo en un 29% los riesgos de fractura de cadera en los grupos de mujeres que se ajustaron en un 80% al consumo de suplemento o placebo.

La pregunta del millón que surge ante esta situación es ¿cómo se puede arribar a dos conclusiones distintas en base al análisis de los datos del mismo estudio? Si ambas conclusiones son científicamente aceptables, entonces ¿cuál de las dos responde mejor a la pregunta que se plantea cuando se inicia el estudio clínico?

Tranquilo, ahora la aclaramos

mafalda enojadaEl motivo de la discrepancia entre las conclusiones se debe a que ambas se apoyan en el análisis de dos grupos de datos diferentes.  La conclusión del estudio que se publicó se basa en el análisis de datos de todos los pacientes que se registraron en el ensayo,  incluyendo aquéllos que no lo terminaron**. En cambio, la conclusión de la Dra. Manson se origina únicamente del análisis de datos de los pacientes que completaron el estudio y se ajustaron al protocolo. Esta última forma de análisis se considera, en general, de menor valor ya que los resultados son más vulnerables a la manipulación por parte de los que efectúan el estudio. Conociendo este detalle, obviamente, se crea  la gran incógnita acerca de cuál de las dos conclusiones debería tenerse en cuenta***.

Sin duda, la falta de claridad en la comunicación entre los que llevan a cabo los ensayos clínicos y la población en general, contribuye a que la gente dude de la veracidad de algunos estudios y se torne escéptica hacia los tratamientos de la medicina convencional.  Para reducir situaciones que puedan generar confusión, quizás la mejor estrategia sea la de maximizar el esfuerzo en transmitir la información en forma clara y simple, de manera que el paciente pueda arribar, por sí mismo, a una conclusión convincente.


  • Conviene tener en cuenta que las conclusiones que se arriban a través de los estudios de metaanálisis son menos confiables que las que derivan de estudios clínicos bien controlados.

** A este análisis se lo conoce como ITT, del inglés Intention to Treat (Intención de Tratar). El análisis ITT es el concepto estadístico que se usa para analizar los resultados de los estudios clínicos.

*** La Dra. Cauley, respondiendo a mi inquietud acerca del mensaje doble asociado a su estudio, comentó en un e-mail que ella recomendaría para mujeres de 51-70 años 600 IU de vitamina D y 800 mg de calcio por día. Por mujeres mayores de 70 años, 800 IU de vitamina D y 1000 mg de calcio por día.

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6 comentarios en “Dudas que calan hasta los huesos

  1. Hola Eduardo, es verdad, algunos estudios generan confusión en la población. En este caso es difícil imaginarse que en el análisis de datos de un subgrupo de personas dé casi un 30% de reducción en fracturas de cadera y en el grupo más grande, que contiene a ese subgrupo (el de Jane Cauley), no arroje un número inferior, pero algo. Me cuestiono qué sucedió como para que ese 30% se haya reducido a casi cero. No sé si tienes alguna idea sobre eso.

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  2. José, has dado justo en el clavo. Los números no desaparecen así porque sí. Esos números pueden diluirse al punto de volverse estadísticamente no significativos. Por eso, creo que los que estamos fuera de los estudios clínicos tenemos el derecho de saber cómo se llega a esa conclusión. Por eso creo que la Dra. Manson debería haber hecho un esfuerzo en explicarlo. Caso contrario, se peca por falta de transparencia. Es una pena porque para mí (y seguramente para muchos) eso equivale a tirar por la ventana un estudio de 12 años.

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  3. Lo que me también me llama la atención es que en el resumen de la Dra. Cauley, donde tiene en cuenta los datos de todas las personas registradas en el estudio, se observa efecto en las fracturas de vértebras y de cáncer de mama, pero no se observa efecto alguno en la incidencia de fracturas de caderas. Luego la Dra. Manson, observa lo mismo en el subgrupo que se ajustó al estudio y además aparece lo de la reducción de fracturas de cadera. Esto se hace dificil de digerir.

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  4. José, no me había dado cuenta de este detalle. Buen punto. Da la impresión que los números correspondientes a fracturas de vértebras y cáncer de mama se mantienen, y los de cadera, no. Esto le da menos credibilidad a lo que dice la doctora Manson. Aquí habría que destacar dos cosas: La Dra. Cauley a través de su recomendación respalda a la Dra. Manson ya que recomienda el consumo de suplementos de calcio. Lo segundo es que hay que reconocer que estudios como éste son más bien una excepción en el mundo de los suplementos. Por eso me da lástima que los resultados de un estudio tan bien hecho no se expliquen debidamente para que no despierten suspicacias.

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  5. Hola Eduardo, me encanta encontrar blogs en los que puedo encontrar artículos de temas que totalmente desconozco, y este es uno de ellos. Compartimos nuestra fascinación por los restos humanos y todo lo que nos pueden decir de la vida de nuestros antepasados, pero voy a tener que re-leerme esta entrada pues está llena de datos muy interesantes que tardaré un poco en asimilar, yo que soy de letras. Personalemnet soy un hombre fuerte y muy sano, pero quiero segur siéndolo cuando sea mayor, si llego, y como decía, me estudiaré tus recomendaciones con calma…y las compartiré con mis amigos.
    Gracias nuevamente y un cordial saludo.

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